Proceso vs Producto: recapitulación y experiencia en empresa tecnológica pequeña

En los últimos días se han ido generando una serie de posts polemizando sobre el desarrollo centrado en el proceso frente al desarrollo centrado en el producto. Creo que se han generado posts de primer nivel cuya lectura recomiendo a todo el mundo.

Lo primero recapitular:

Es un gustazo poder leer las reflexiones de tres personas de este nivel y aprender de ellos.

Y ahora una opinión del mundo real

Trabajo en una empresa de provincia periférica de tamaño pequeño si se compara con las super consultoras pero con cierto peso dentro de su propio entorno. Trabajo en el departamento de desarrollo web que se compone de 8 personas entre diseñadores, programadores y maquetadores. Nos va razonablemente bien y hemos sobrevivido frente a la explosión de empresas de diseño web de finales de siglo XX (como suena esto eh?).

¿Nos orientamos más al proceso, lo hacemos hacia el producto? Respuesta rápìda: no hay producto sin proceso pero éste puede matar al producto.

La empresa en la que trabajo es resultado de la fusión de dos y en su momento viví la experiencia del grupo de trabajo orientado al producto y donde el método brillaba por su ausencia. Reconozco que el producto final ganaba mucho y que todos nos sentíamos identificados con nuestros trabajos pero las desviaciones en los presupuestos y los problemas con los clientes eran demasiado frecuentes.

Cuando digo que no había metodología me refiero a que no se controlaban las horas, la tecnología dominaba sobre los requisitos del cliente, en muchísimas ocasiones ni siquiera existían esos requisito (un comercial había vendido una web, venga todos a currar), no había ningún tipo de entrega, etc.. No había metodología ni externa (de cara al cliente) ni interna (en el propio proceso de desarrollo).

No funcionaba, en esa línea acabar todos en la calle era cuestión de tiempo. Y eso les ha pasado a muchos pequeños estudios que han terminado cerrando: no salen los números. Solución: hay que poner orden, definámos un método.

Nos vamos la lado contrario, el desarrollo del proyecto se define por un método definido en un esquema precioso lleno de flechas y diagramas de alguien que realmente disfruta con el Visio y que hay que seguir con todo rigor. Resultados: gente cabreada, alejamiento del desarrollador del producto y, lo peor, productos mediocres. Además en esa época desarrollabamos proyectos pequeños y la burocratización del proceso de desarrollo hacía que tampoco fuesen demasiado rentables; no se puede pasar más tiempo reunido o comentando incidencias que desarrollando.

Sin embargo la experiencia fué positiva, de esa larga lista de procedimientos que implicaba el desarrollo de una web fueron quedando los realmente necesarios y, lo más importante, la gente se fue acostumbrando a asumir las horas que se habían comprometido, a hacer la parte del trabajo que le correspondía, a trabajar por fases… todas esas cosas que a muchos os parecerán lo más normal del mundo pero que no lo son tanto.

Finalmente y una vez asumida e interiorizada una metodología interna que ya está más o menos implícita en cualquier trabajo podemos volver a orientarnos al producto y esto se nota muchísimo en tres cosas: satisfacción de los clientes, mejora de los productos e identificación de los desarrolladores con lo que hacen.

Resumiendo, creo que en ningún caso puede haber una orientación al producto sin tener asumido un proceso metodológico básico y que funcione pero si se cumple ese requisito lo que manda es el producto, es la estrella. Una empresa de desarrollo web que haga malas webs, que vamos a decir.


un comentario a esta entrada

[...] Me entero del óbito por el blog de Tripix, al que por cierto ha llegado encontrando este interesante artículo sobre enfoques de desarrollo: Producto frente a proceso que no puedo por menos que recomendaros. [...]

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